Mallorca es mucho más que sol y playa. Combina una capital con catedral de récord, una montaña Patrimonio de la Humanidad y algunas de las calas más bonitas del Mediterráneo. Esta guía te ordena la isla por zonas para aprovechar dos, tres días o una semana.
Cómo moverte
La isla es grande: conviene alquilar coche para llegar a las calas y la Tramuntana. Hay vuelos y ferris constantes desde la península, y Palma tiene buen transporte urbano.
Palma
Empieza por la Catedral (La Seu), gótica y frente al mar, y piérdete por el casco antiguo de patios y callejuelas, el Paseo del Borne y el barrio de Santa Catalina para comer.
La Serra de Tramuntana
La cara montañosa y Patrimonio de la Humanidad: Valldemossa (con la cartuja de Chopin), Sóller —y su tren de madera centenario desde Palma—, los miradores de la costa norte y la carretera de Sa Calobra. El Cap de Formentor cierra la sierra al norte.
Cuevas y calas
Las Cuevas del Drach (Porto Cristo), con su lago subterráneo, y un sinfín de calas: desde Es Trenc y Cala Mondragó en el sur y este, hasta las del norte.
Cuándo ir
De mayo a junio y de septiembre a octubre: buen tiempo, mar templado y menos masificación que en agosto.
En una frase
Mallorca es Palma, montaña Patrimonio de la Humanidad y calas de ensueño: en dos o tres días ves lo esencial; en una semana, la isla entera.